Qué es y qué no es
San Miguel es un plano colonial intacto sobre una ladera: callejones empedrados, patios con buganvilla y la Parroquia rosa presidiendo el Jardín. No hay semáforos en el centro ni falta que hacen. Todo lo que importa queda a quince minutos andando cuesta arriba o cuesta abajo.
Lo que casi nadie dice antes de reservar: es la ciudad pequeña más cara del país, con precios de hotel que doblan a Guanajuato capital. Los fines de semana llegan bodas y despedidas por decenas, y en enero las noches bajan a rozar los cero grados aunque el sol de mediodía engañe.
Seis paradas, del Jardín hacia afuera
En orden de distancia desde la Parroquia: cuatro a pie y las dos últimas en taxi corto.
Las cuatro temporadas de la ladera
Aquí el mes decide el frío de la noche, el verde del campo y cuántas bodas comparten calle contigo.
Tramos, tiempos y precios
No hay aeropuerto propio: se llega por León o Querétaro. Dentro, el empedrado castiga maletas y tacones por igual.
Precios de referencia en dólares recogidos en 2025, por persona. Los traslados desde los aeropuertos se reservan mejor con antelación; el autobús desde la capital sale de la Terminal Norte.